Glaciamar es una pequeña y aislada localidad fronteriza situada al norte de Umbramar, en los confines montañosos del continente. Fundada como puesto avanzado para vigilar rutas marítimas y explotar recursos en un entorno hostil, la ciudad ha sobrevivido a duras penas entre inviernos interminables, criaturas del hielo y antiguas amenazas enterradas bajo la nieve. A diferencia de los centros urbanos del sur, Glaciamar se rige por la necesidad inmediata: cada muralla reforzada, cada almacén lleno y cada alianza sellada marca la diferencia entre resistir un año más o desaparecer.

Con el paso del tiempo, Glaciamar se ha convertido en punto de atracción para exploradores, mercenarios y estudiosos atraídos por rumores de ruinas ancestrales, poderes olvidados y peligros que nunca debieron despertar. Sus habitantes viven con la certeza de que algo antiguo y paciente acecha bajo el hielo, y que la frontera norte no es solo una línea en el mapa, sino un umbral entre la civilización y fuerzas que desafían la comprensión humana.