En el centro del lago en el que desemboca el río Darin se encuentra una isla de varias hectáreas donde antaño se levantó un círculo druídico. Piedras talladas de runas forman un círculo en el que fluyen las corrientes arcanas del bosque, dotando de gran intelecto y sabiduría a los animales salvajes que moran en la isla. Es muy común que, en invierno, distintos clanes orcos acampen en las inmediaciones.