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Estrechos de las Montañas Grises

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La región conocida como los Estrechos de las Montañas Grises es una larga franja de tierra entre el Bosque Negro y las Montañas Grises, que se extiende más de 60 leguas (290 km) desde las orillas del Greylin al oeste hasta las planicies de las Tierras de Valle Septentrionales al este. Aunque en la mayor parte de su recorrido no tiene una anchura superior a 20 o 30 millas (30 o 50 km), hay zonas en las que llega a estrecharse hasta solo 10 millas (16 km) allí donde las montañas y el bosque casi se solapan, las llamadas Brechas Occidental y Oriental de los Estrechos, ya que están situadas en los extremos de la región.

Las faldas de las Montañas Grises son un terreno baldío e inhóspito. Antes de que la Batalla de los Cinco Ejércitos acabara con el dominio de los trasgos en el Norte, toda la región estaba simplemente plagada de ellos, pero en la actualidad se considera una alternativa más segura que los caminos bajo los árboles para todos los que necesitan cruzar el Bosque Negro. Yerma y terriblemente fría en invierno, el clima de la zona se hace soportable solo gracias a la protección que supone la existencia de la propia cordillera, pues la barrera de montañas resguarda la región de la furia de los vientos del norte.

Cerca de la Brecha Occidental, justo al pasar el Río del Bosque, las colinas se alzan más altas y se unen a un gran ramal de las Montañas Grises que se curva hacia el suroeste. A los pies de ese ramal rocoso hay un sendero tortuoso que cruza la brecha por su parte meridional, una larga ruta comercial que serpentea entre las colinas rocosas y los desfiladeros de los valles, y que atraviesa a todo lo largo las Tierras Ásperas. Durante muchos años era un camino muy bien cuidado, pero tras la llegada de Smaug su tráfico descendió drásticamente, y el puente tendido para cruzar el Río del Bosque se vino abajo durante el Invierno Cruel del año 2911. En la actualidad, sus embravecidas aguas sólo pueden cruzarse de manera segura alejándose de las montañas, justo en el punto donde el río entra en el Bosque Negro, pues allí la corriente, a pesar de que fluye rápido y su cauce es profundo, cuenta con árboles junto a sus orillas, y los viajeros pueden utilizar cuerdas para atravesarlo.

Conforme el camino se interna en el este de la región, el paisaje se vuelve más áspero. Las colinas, desprovistas de vegetación, van reduciendo su altura, y salpican la tierra como si fueran túmulos, el viento se recrudece, y ve aumentada su fuerza gracias a las corrientes frías procedentes del Unknown, y enormes nubes de polvo se levantan al este desde la desolación de Smaug, llegando incluso a oscurecer la luz del sol. Tras millas y millas de campos solitarios e inhóspitos, el camino llega finalmente a la Brecha Oriental de los estrechos, donde gira hacia el sur y se interna en las Tierras de Valle Septentrionales, antaño conocidas como la Desolación de Smaug pero que ahora, años después de la muerte del dragón, han vuelto a convertirse en una región verde y agradable con tierras ricas y fructíferas.

Fauna y flora de la región

Fauna y Flora.

Por extraño que parezca, los desolados estrechos no están carentes de vida, pues hay multitud de aves, principalmente cuervos y grajos, que anidan en los linderos del Bosque Negro y en los valles de montaña; cuando se les molesta, atraviesan los cielos en grandes bandadas que rompen con sus graznidos el silencio reinante. En las colinas rondan también los lobos, merodeando por las faldas de las montañas, y suponiendo una amenaza para todos los que utilizan el camino, pues ahora que la senda que atraviesa los estrechos tiene más tráfico, estos astutos animales han aprendido a evitar a los grupos de gente armada, y sólo atacan a viajeros solitarios.

A pesar de todo, los huargos y otras criaturas igual de crueles acostumbran a no acercarse demasiado a la zona sur de la región, pues han aprendido por las malas que acercarse demasiado a las lindes del Bosque Negro puede atraer la atención de los elfos silvanos, un pueblo que no acostumbra a tratar demasiado bien a los intrusos. De hecho, los viajeros experimentados saben que es más seguro acampar lo más cerca posible del Reino del Bosque, aunque el sentido común indique lo contrario.

Habitantes de la región

Habitantes.

Hace ya mucho tiempo, los enanos habitaban las Montañas Grises, donde excavaban en busca de riquezas, y aunque sus minas nunca fueron tan ricas como Erebor o Moria, tenían abundancia de hierro, además de otros metales igual de útiles o incluso buena piedra. Pero todos aquellos asentamientos fueron cayendo uno tras otro bajo los ataques de los dragones, los orcos, y otros enemigos desconocidos, y al final los enanos terminaron siendo expulsados de la región: algunos se refugiaron en el oriente, en la Montaña Solitaria y en las Colinas de Hierro, y otros en el occidente, en las Montañas Azules. Pero un puñado de supervivientes enanos sigue viviendo allí, enanos tozudos que habitan en casuchas o en pequeños túneles excavados bajo las colinas de la Brecha Occidental, o en las cumbres que se extienden al norte del Bosque Negro. Estos enanos no se atreven a entrar en el bosque, pues saben que los elfos del Reino del Bosque no les tienen demasiada simpatía, pero los viajeros pueden encontrar refugio entre ellos, y aunque regatean cada minuto de hospitalidad que ofrecen, no obstante lo hacen.

Ni en la Brecha Occidental ni en las regiones centrales de los estrechos existe otra comunidad establecida ni de hombres, ni de elfos, ni de enanos, pues estas zonas estuvieron plagadas durante muchos años por criaturas del Monte Gundabad o de más allá de las Montañas Grises, y en la actualidad, a pesar de que el número de orcos y trasgos que habitaba las estribaciones de las montañas se ha visto muy reducido tras la Batalla de los Cinco Ejércitos, todavía hay criaturas salvajes y malignas que amenazan a los viajeros. Por ejemplo, hay una raza de monstruos caníbales llamados hobotrasgos que se oculta en cavernas profundas en el norte, sin hablar de los troles de las nieves que, cuando las tormentas invernales cubren las colinas de nieve y hielo, bajan a cazar por la región.

La Brecha Oriental de los estrechos fue en su época una tierra fronteriza, una región que separaba viejos reinos del Norte, por lo que estuvo habitada por los llamados guardianes de la marca y por sus vasallos. Las colinas que dominan el camino están coronadas por atalayas en ruinas, y por anillos de menhires, y aunque hay muchas granjas construidas en la zona, están todas vacías, pues aunque estuvieron ocupadas hasta hace poco tiempo por hombres del norte, las abandonaron para asentarse en Valle cuando el dragón murió. Ahora las granjas son utilizadas como refugio por quienes se ven obligados a atravesar la región, ya sean mensajeros de algún rey o señor, enanos desconfiados, o apresurados hombres que vienen del lago Largo o de Valle.

En la imaginaria frontera que separa la Brecha Occidental de la Oriental se asienta Colina Verde.