Habitantes.
Hace ya mucho tiempo, los enanos
habitaban las Montañas Grises, donde excavaban en busca de riquezas, y
aunque sus minas nunca fueron tan ricas como Erebor o Moria, tenían
abundancia de hierro, además de otros metales igual de útiles o incluso
buena piedra. Pero todos aquellos asentamientos fueron cayendo uno tras
otro bajo los ataques de los dragones, los orcos, y otros enemigos
desconocidos, y al final los enanos terminaron siendo expulsados de la
región: algunos se refugiaron en el oriente, en la Montaña Solitaria y
en las Colinas de Hierro, y otros en el occidente, en las Montañas Azules. Pero un puñado de supervivientes enanos sigue viviendo allí,
enanos tozudos que habitan en casuchas o en pequeños túneles excavados
bajo las colinas de la Brecha Occidental, o en las cumbres que se
extienden al norte del Bosque Negro. Estos enanos no se atreven a entrar
en el bosque, pues saben que los elfos del Reino del Bosque no les
tienen demasiada simpatía, pero los viajeros pueden encontrar refugio
entre ellos, y aunque regatean cada minuto de hospitalidad que ofrecen,
no obstante lo hacen.
Ni en la Brecha Occidental ni en las
regiones centrales de los estrechos existe otra comunidad establecida ni
de hombres, ni de elfos, ni de enanos, pues estas zonas estuvieron
plagadas durante muchos años por criaturas del Monte Gundabad o de más
allá de las Montañas Grises, y en la actualidad, a pesar de que el
número de orcos y trasgos que habitaba las estribaciones de las montañas
se ha visto muy reducido tras la Batalla de los Cinco Ejércitos,
todavía hay criaturas salvajes y malignas que amenazan a los viajeros.
Por ejemplo, hay una raza de monstruos caníbales llamados hobotrasgos
que se oculta en cavernas profundas en el norte, sin hablar de los
troles de las nieves que, cuando las tormentas invernales cubren las
colinas de nieve y hielo, bajan a cazar por la región.
La Brecha Oriental de los estrechos fue en su época una tierra fronteriza, una región que separaba viejos reinos del Norte, por lo que estuvo habitada por los llamados guardianes de la marca y por sus vasallos. Las colinas que dominan el camino están coronadas por atalayas en ruinas, y por anillos de menhires, y aunque hay muchas granjas construidas en la zona, están todas vacías, pues aunque estuvieron ocupadas hasta hace poco tiempo por hombres del norte, las abandonaron para asentarse en Valle cuando el dragón murió. Ahora las granjas son utilizadas como refugio por quienes se ven obligados a atravesar la región, ya sean mensajeros de algún rey o señor, enanos desconfiados, o apresurados hombres que vienen del lago Largo o de Valle.
En la imaginaria frontera que separa la Brecha Occidental de la Oriental se asienta Colina Verde.