Tras la llegada de Smaug a las regiones del norte, muchas familias huyeron de aquellas tierras. La familia de Dolmar fue una de las que vivían en lo que ahora se conoce como La Desolación. Por su cercanía a las Colinas de Hierro, se produjo un buen trato con los Enanos de las Colinas de Hierro, quienes construyeron la mayor parte del castillo a cambio del beneficio que la producciones agrícolas y ganaderas de las tierras de Dolmar podían proporcionar. Todo aquello quedó en nada tras el paso del dragón por la zona.

Aldriss, la hija de Dolmar y única superviviente de la catástrofe, dirigió sus pasos al Este, donde conoció a Muab El-Abdulah. Se casaron y tuvieron una hija: Ingrid. Al cabo de los años, Ingrid conoció a Borath el Mercader, un afamado y noble mercader de las tierras del sureste; tras largos viajes por diferentes regiones acompañándose mutuamente, ambos se casaron.

Cuando los viajes de Ingrid la llevó a tierras de Valle y Ciudad del Lago (Esgaroth), se propuso investigar el pasado familiar. Así fue como dió con los registros que la acreditarían como heredera del Castillo Dolmar por derecho de sangre. Esto llegó a oídos de Cirion, hijo de Thirior, quien urdió un plan por consejo de Loïc el Sureño para apoderarse de esos registros. Pero la Compañía del Dragón consiguió desbaratar este plan en beneficio de Ingrid, quien actualmente está reconstruyendo el viejo Castillo Dolmar.

Ingrid es una mujer con una enorme fuerza de espíritu, sensata y firme en sus decisiones. Es muy perspicaz, pues sus pies han recorrido muchas millas, y ha dormido con la misma humildad en campamentos en mitad de las llanuras como en palacios de nobles señores, aprendiendo así a reconocer la sinceridad de las palabras de las gentes de igual manera que reconoce el engaño y las palabras veladas.