IMAGEN: La Compañía del Dragón y la Compañía Errante tratan de frenar en el puente de Cruce del Celduin las primeras embestidas del ejército de El Rey del Patíbulo.
El Rey Bardo el Matadragones, informado por la Compañía Errante de la posible amenaza de ese nuevo enemigo denominado El Rey del Patíbulo, prepara sus defensas. Dagmar, Mano de Mogdred, consigue informar de grandes movimientos de orcos que cruzan el Bosque Negro desde el sur hacia el noreste para que apenas puedan ser detectados.
El Rey del Patíbulo comanda este ejército y ahora es considerado el gran enemigo de esta era. Muchos sucesos previos fueron orquestados por él (como la presencia de los bandidos de Valter El Sanguinario en los valles del Anduin o los sueños de Irimë de la Casa de Gil-Galad en Haycombe). Se sospecha que quiere hacer uso de la Cadena de Thangorodrim para someter algún dragón del norte, por lo que Bardo decide salir a su encuentro.
La avanzada es la Compañía Errante, quienes avisan a la Compañía del Dragón para que acuda a ayudar. Ambas compañías se dan cita en Cruce del Celduin, un poblado fronterizo y paso obligado por su puente de piedra para cualquiera que venga desde las tierras del sur a pie o a caballo. Allí, ambas compañías refuerzan el lugar y enfrentan los primeros envites en una dura batalla. Finalmente, las tropas del rey Bardo llegan desde el norte y terminan derrotando a las tropas enemigas. Sin embargo, el Rey del Patíbulo logra escapar en forma fantasmal y sombría, y todos ven cómo se va a hacia el norte. Al inspeccionar el campo de batalla, no hay rastro de la Cadena de Thangorodrim; todo ha sido una estratagema de despiste, pues el oscuro artefacto ha viajado por otras sendas secretas hacia el norte y el Rey del Patíbulo ha logrado centrar la atención de todos hacia una batalla que no le importaba lo más mínimo perder.