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Dalia Acónito

Ladrona callejera y Justiciera

Criada en Puerta de Balduran, Dalia no tiene recuerdos o conocimiento sobre donde nació, ni siquiera parece importarle, lo único claro respecto a su procedencia es su sangre de Infraplanar y Humano, convirtiéndola en una Tiefling. Su padre adoptivo era humano, la crio solo en una pequeña choza dentro de la ciudad. El hombre siempre se esforzó en que Dalia no renegara de sus orígenes, por perturbadores que pudieran ser, así que le consiguió distintos libros con los que pudo aprender a hablar y escribir infernal.

Su vida en puerta de balduran no fue sencilla, con poco dinero y escasa formación en nada útil a parte de la alfarería, ayudaba a su padre adoptivo en su puestecito en el mercado, trabajando muchas horas en el taller que tenían en casa, sacaban lo justo para pasar los días. con el tiempo, la vida criminal llamó a su puerta cuando se dió cuenta de que tenía facilidad para mentir, manipular y robar con sigilo y destreza, comenzó robando en el mercado, pasó a los astilleros, casas e incluso peatones. Nunca cometió ningún crimen grave, solo robos de guante blanco, aunque pudiese haber violencia de por medio a veces. 

Con el tiempo, su padre adoptivo murió, fue entonces cuando Dalia decidió salir al mundo a buscar algo, sin saber muy bien que, a sí misma, su pasado o algo por lo que vivir a parte del robo. Tras unos meses de búsqueda, llegó a Lapyros, donde fue contratada junto a unos cuantos aventureros más para resolver un asesinato. Las cosas se complicaron, el asesinato resultó ser un complot político de complejidad absurda donde distintos artistas de circo y terroristas pretendían asesinar a la alta cúpula del lugar y tomar su puesto. Junto a los demás aventureros, resolvieron lo que pudieron y salvaron a tanta gente cómo fue posible, viviendo una noche terriblemente larga con sucesos que cambiaron su vida.

Decidida a volver a puerta de balduran con un nuevo objetivo, Dalia siguió su corazón por primera vez en mucho tiempo, pasó de robar a cualquiera que se le cruzase  a ser selectiva, robaba a delincuentes opulentos, mafiosos de poca monta, ricos que se despistaban con sus pertenencias e incluso museos y subastas. Sus robos fueron llamando la atención, el abrigo naranja que siempre llevaba era conocido ya en las noches de la ciudad, tanto que alguna vez se cruzó con otra criatura de la noche, una criatura que a diferencia de ella, vestía de negro intentando no llamar la atención, con un atuendo espantoso que le hacía parecer un demonio cuervo.

Al igual que ella, sus objetivos eran delincuentes peligrosos, ricos ostentosos, delitos violentos. Los detenía, golpeaba, asustaba, los hacía pedir perdón y entregarse, aquello era... magnífico, sin duda mucho más violento que ella pero, magnífico, bonito, justo. 

Con el tiempo ambos coincidieron más de una vez por los tejados y callejones, ella siempre conseguía huir con poco en sus bolsillos cuando le encontraba, él nunca le hacía daño ni detenía, solo la alejaba cómo un perro que defiende su casa, más de una vez trabajaron juntos, ambos tenían habilidades de las que el otro carecía, eran un buen equipo. Ella podía sentir el tormento de aquel hombre oculto tras su máscara y su violencia, él notaba la soledad y tristeza de la mujer que vestía el abrigo naranja. Pero ambos luchaban por lo que creían justo. 

Un día, Dalia se adelantó en un robo para frustrar a unos mafiosos de los puertos, la cosa salió mal, casi pierde la vida, si no fuese porque el demonio cuervo de Puerta de Balduran llegó para salvarla, justo cuando más lo necesitaba. Después de aquello, sus corazones y sus cuerpos se unieron en más de un sentido, conoció al hombre tras la máscara y descubrió a alguien más sorprendente si quiera que el justiciero que parecía ser. Por su lado, él conoció a la mujer detrás del personaje, y encontró un amor profundo y un corazón noble cómo pocas veces había visto.

El destino terminaría por separarlos, el Cuervo todavía tenía que cumplir una misión más, cerrar heridas del pasado, la gata juró esperarle para vivir, cómo fuese posible, un futuro con él, donde pudiera conocer a la gran mujer que ya le salvó tiempo atrás, donde pudiera formar parte de la vida de todos. Y tal vez, el secreto que guarda en su interior, forme algún día parte de esas leyendas e historias que el Cuervo siempre recuerda con una cerveza en la mano y una sonrisa.