Savra Estrellasol es una dhampira, hija adoptiva de Jander Estrellasol, quien la salvó de una muerte segura usando su sangre vampírica. Aunque no se conoce con certeza su origen, fue convertida y cuidada como una hija en sus primeros años de sed por Jander Estrellasol mientras este rendía servidumbre bajo el yugo de un Señor Vampiro. El vínculo entre ambos, aunque no sanguíneo en el sentido tradicional, es profundamente personal y conflictivo. Savra ha vivido una historia de cercanía, rechazo y resentimiento con su creador, debatiéndose entre el amor no correspondido de una hija que nunca fue hija y el odio de una víctima que nunca eligió serlo.

Savra aprendió la caída en desgracia de Jander y lo buscó en su retiro a Aguas Profundas. El último encuentro entre ambos tuvo lugar en el monte Agundino, en los alrededores de la capital. Jander, desgastado por la culpa y la pérdida, subió al acantilado para entregarse al amanecer, deseando hallar redención en la luz que tanto temía. Allí, Savra lo encontró, quizá por última vez. Lo vio tal como era: un cadáver sin apenas voluntad, aferrado a los últimos jirones de su humanidad. Le negó el duelo que él anhelaba, y en su lugar le lanzó una maldición con sus palabras: que buscaría su alma en el infierno en el que acabara, y se aseguraría de acabar con él para siempre.