El Río Estigio, también conocido como el Río de Sangre, es una vasta corriente extraplanar que serpentea a través de los Planos Inferiores, conectando lugares de condena, guerra y corrupción. Nacido del sufrimiento y nutrido por el pecado, el Estigio arrastra las almas de los mortales malvados hacia sus destinos finales de tormento eterno. Su curso toca múltiples planos, desde los ríos ardientes de Baator hasta las ciénagas oscuras del Abismo, pasando por los campos de batalla de Aqueronte y los barrizales venenosos de Carceri.

A diferencia del Río Lete o de otras corrientes míticas, el Estigio es corpóreo y malevolente: su agua es de un verde amarillento como el aceite a un rojo carmesí como la sangre. Sumergirse en ella es exponerse a recuerdos arrancados, corrupción espiritual y, para los vivos, una muerte casi segura. El río no sigue leyes naturales: a veces es un mar, otras un hilo de líquido envenenado que fluye entre planos por portales ocultos, cavernas profundas o grietas en la realidad.

Diversas criaturas y facciones lo navegan o lo vigilan: los diablos lo usan para transportar almas condenadas, los demonios lo contaminan con su presencia, y yegos barqueros ofrecen sus servicios a quienes estén desesperados o locos, impulsados por el ansia de Vecna de controlar y dominar las almas que lo surcan.