El Río Océano, también conocido como el Río de Ambrosía, es una vasta corriente serena que atraviesa los Planos Superiores, una vía de aguas puras y cristalinas que acompaña a las almas bondadosas hacia su destino final de descanso y armonía. Nacido del equilibrio y la compasión, fluye enlazando los reinos de la virtud y la esperanza a través de los planos de Arbórea, Ysgard, Elíseo y Bitopía, entre otros.
A diferencia de los ríos corruptos de los planos inferiores, el Océano no arrastra, sino que acoge. Sus aguas son calmadas y profundas, capaces de limpiar el alma y aliviar el dolor, y se dice que nadar en ellas o incluso escucharlas puede sanar heridas tanto físicas como espirituales. No tiene un cauce fijo: puede ser un río amplio entre colinas verdes, una cascada luminosa sobre nubes o un canal oculto en jardines celestiales.
Barcas doradas, delfines alados, cisnes parlantes y guardianes celestiales surcan sus aguas, guiando a viajeros perdidos, espíritus agradecidos o héroes en busca de reposo. Los sabios del multiverso creen que ningún alma ofrecida al Océano se pierde, sino que fluye hasta su lugar final en los planos, guiadas por la voluntad de la Reina Cuervo.