Casskia es un subcontinente fronterizo, considerado uno de los territorios menos explorados de Mipsum. Se alza entre Marquet al norte y Flaenia al sur, delimitado por mares brumosos y cordilleras que pocos se atreven a cruzar. Sus costas abruptas y sus vastos bosques han hecho de él un lugar donde la cartografía es siempre incompleta y los relatos de viajeros cambian con cada generación.
Las especies que se han asentado en Casskia han quedado marcadas por la fuerza de las corrientes elementales y las fracturas extraplanares que recorren la tierra. Elfos, enanos, gnomos y otras gentes muestran en su carne y en sus costumbres la huella de un territorio donde lo natural y lo arcano se mezclan sin fronteras claras. Incluso la vida cotidiana parece moldeada por temblores, grietas y peligros que recuerdan a todos que Casskia no pertenece enteramente al plano material.
Aunque abundan las ruinas de civilizaciones olvidadas, las comunidades actuales son jóvenes y desconfiadas entre sí. Tribus y sociedades rehúsan al extraño, y cada alianza parece más frágil que el suelo que pisan. En Casskia, la desconfianza es tan férrea como el acero, y las ruinas de sociedades caídas sirve más de advertencia que de herencia.