Gorloron es actualmente el asentamiento más extenso de Maladomini y sirve como la sede principal del poder de Belcebú. Erigida sobre los restos de Malagarde, un proyecto anterior que fue desechado, esta metrópolis alberga a la mayor parte de la población diabólica del séptimo infierno. La ciudad es el testimonio físico de la obsesión del Archiduque por la perfección arquitectónica, una meta inalcanzable que convierte el paisaje urbano en un caos absoluto de andamios, demoliciones y reconstrucciones constantes.
A pesar de su magnitud, Gorloron se encuentra en un estado de obra perpetua bajo la supervisión de la consorte Baftis. Miles de diablos y esclavos trabajan sin descanso en estructuras que a menudo son derribadas poco después de terminarse por no cumplir con los caprichosos e imposibles estándares del Señor de las Moscas. Esta naturaleza transitoria sugiere que, al igual que sus predecesoras, Gorloron está destinada a ser abandonada y sepultada bajo el polvo de Maladomini cuando el archidiablo decida comenzar un nuevo diseño desde cero.