Grenpoli destaca en los Nueve Infiernos como un enclave de orden y decoro aparente, regido por leyes que prohíben estrictamente cualquier forma de violencia o agresión física. Al cruzar una de sus cuatro puertas principales, los visitantes son registrados y despojados de sus armas, las cuales se custodian hasta que abandonan la urbe. Un poderoso entramado de conjuros permanentes envuelve la ciudad, suprimiendo los instintos beligerantes y asegurando que las disputas se resuelvan exclusivamente mediante la palabra y la astucia.

En el corazón de esta cúpula urbana se encuentra la Escuela Política de los Nueve Infiernos, una institución donde los diablos se instruyen en las artes del engaño, la negociación y la manipulación psicológica. Complementando esta formación, el centro de entrenamiento de Offalion, situado en las afueras, recrea escenarios a gran escala que simulan el Plano Material. Allí, los agentes infernales ensayan sus interacciones con mortales, perfeccionando las tácticas diplomáticas que emplearán más tarde en Mipsum para asegurar contratos y favores en nombre de la jerarquía de Baator.