Ahriman es una deidad menor que representa el orden de la opresión, el conflicto y el olvido, siendo abandonado por sus seguidores cuando cayó a los infiernos. La forma preferida de Ahriman es la de un infraplanar bestial, una aterradora amalgama de depredador y oscuridad. Su carne oscura y llena de cicatrices se retuerce como una serpiente ensangrentada, que inyecta veneno mortal. Se dice que sus fauces, repletas de colmillos que desgarran el alma, son una puerta a un reino de olvido absoluto.
Los orígenes de Ahriman están envueltos en antiguas leyendas. Una leyenda cuenta que, cuando se crearon los primeros genios, les siguió una sombra de destrucción que se oponía a la luz y la creación que encarnaban. Esta sombra se extendió por el multiverso y, a lo largo de incontables milenios, evolucionó hasta convertirse en la entidad conocida como Ahriman. Una segunda historia narra cómo Ahriman es el hermano del dios emplumado Jazirian, el eterno adversario de la luz y la bondad. Cuando los hermanos, como era inevitable, se enfrentaron y su ouroboros se rompió, el gemelo malvado cayó en desgracia y fue desterrado a los Planos Inferiores. Ahriman encarna la destrucción pura y busca aniquilar la existencia misma.