La Puerta Principal de Erebor es un gran monumento al poder y a la habilidad de los enanos. Es una gran arcada, lo suficientemente ancha como para permitir la marcha de muchos enanos a la vez, tallada en la formidable roca de la ladera de la montaña. Un puente largo y elevado conduce a la misma y desde la calzada el viajero puede ver, si mira a la derecha, el Río Rápido hasta la hondonada en la que se alza la ciudad de Valle, y aún más al sur.
La enorme escala de la Puerta Principal, si bien proporcionó un baluarte intimidatorio durante muchos siglos, contribuyó a la caída de Erebor en el 2770. Como quiera que era el único portal lo suficientemente ancho como para permitirle el paso, Smaug el Dorado asaltó la Puerta Principal y la usó para entrar en la ciudadela de los enanos, reduciendo a ruinas su maravilloso reino subterráneo. Después acabó sellando todas las demás puertas a Erebor que pudo encontrar, para mejor proteger su ilícitamente obtenido tesoro.
Durante la coronación de Dáin II Pie de Hierro, el rey decretó que todo enano que abandonara el Reino Bajo la Montaña por negocios debería volver al cabo de un año, trayendo consigo mármol adecuado para la construcción, como tributo al reino. Y como gesto ejemplar, Dáin aportó un enorme bloque de pórfido rojo de su propio hogar en las Colinas de Hierro y lo utilizó como nuevo dintel de la Puerta Principal. Aunque desde entonces la orden de Dáin ha sido revocada, entrar por la Puerta Principal llevando un pedazo de mármol se considera una muestra de respeto y dos grandes pilas de esas ‘ofrendas de mármol’ yacen ahora a cada lado del salón, inmediatamente pasada la puerta. Todos los que atraviesan la Puerta de Erebor lo hacen bajo la atenta mirada de los guardias que están a las órdenes de Unknown, uno de los famosos miembros de la Compañía de Thorin. Un enorme sistema de poleas y ruedas permite abrirlas y cerrarlas con gran rapidez. De puertas para adentro, el Camino Principal de Erebor se hunde en el interior de la Montaña.
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