Los orígenes de los hobgoblins se remontan a las cortes ancestrales de los Parajes Feéricos, donde aparecieron por primera vez junto a sus parientes goblins y osgos. Muchos de ellos fueron expulsados de los Parajes Feéricos por el dios conquistador Maglubiyet, pero el reino feérico les dejó su impronta: en cualquier lugar del multiverso donde se encuentren, siguen canalizando un aspecto de la regla de la reciprocidad de los Parajes Feéricos, que crea un vínculo místico entre quien da un regalo y quien lo recibe.

En algunos continentes, dichos vínculos llevan a los hobgoblins a formar comunidades con profundos lazos entre sí. En Aenith han emergido grandes legiones de hobgoblins con filas de devotos soldados, famosos por su unidad.

Generalmente, los hobgoblins son más altos que sus primos goblins, pero no tan grandes como los osgos. Cuentan con orejas curvadas y puntiagudas, tonos de piel desde el verde hasta el rojo y narices que se vuelven de color rojo o azul brillante cuando muestran sus emociones. Los hobgoblins llegan a la edad adulta al final de la adolescencia y suelen vivir hasta los 70 años.