IMAGEN: Juicio en La Carroca; Odorico y Brunilda son exiliados de las tierras beórnidas.
La Compañía de Rhovanion se encuentra con un bote encallado en las orillas del río, que contiene el cadáver de dos beórnidas, ambos atravesados por muchas flechas orcas. Los compañeros descubren que en el bote viajaba un tercer hombre, un prisionero, y que los beórnidas eran guerreros que lo llevaban a la presencia de Beorn el Cambiaformas para ser juzgado.
La compañía viaja hasta la Casa de Beorn portando las malas nuevas. A la mañana siguiente, el propio Beorn confirma sus sospechas y les pide que encuentren al prisionero huido, Odorico el Fratricida, y lo lleven ante la justicia. Los compañeros pueden aguardan algunas horas antes de empezar la persecución, para presentar sus respetos a los caídos.
La compañía viaja varios días en dirección sur, en busca de rastros del prisionero.
El rastro lleva hasta el poblado de Vado de Piedra (Stánford), donde la compañía oye el relato del crimen de Odorico y la extraña historia de éste. Interrogando a los testigos averiguan que Odorico volvió al poblado hace unas cuantas noches, y que podría encontrarse aún en sus inmediaciones.
El rastro lleva a los compañeros a través del Anduin a territorios más agrestes.
La compañía encuentra signos de que hay un grupo de bandidos por las cercanías, y que Odorico se ha unido a ellos. El líder de este gran grupo es Valter El Sanguinario. Espiando a los bandidos se dan cuenta de que Odorico es quien les guía, pero la pregunta es si se ha convertido en un traidor, o si se ve obligado a servirles.
Los compañeros capturan de nuevo a Odorico, y acuden al Salón de la Montaña (Firienseld) para informar de lo sucedido y prevenir a los Hombres del Bosque sobre el peligro que acehca en el Bosque de los Lobos.
Finalmente, las huestes de Valter avanzan y la batalla tiene lugar en Vado de Piedra; las fuerzas de los Hombres del Bosque se unen a las de los beórnidas, y la aparición final de Beorn en forma de oso resulta decisiva.
La compañía vuelve a La Carroca y hablan en el juicio de Odorico. También está allí Brunilda, quien termina por confesar que ella fue quien cometió el crimen por el que se juzga a Odorico. Ante esta confusión, Beorn decide finalmente exiliar a la pareja de las tierras beórnidas.