Aunque en la actualidad el Arroyo Encantado nace en las Montañas del Bosque Negro y cruza el Sendero Elfo, no siempre ha sido ese su curso. Una vez, hace ya mucho tiempo, fluía hacia el sur y se unía al río Oscuro en el Dosel Occidental. Además, se dice que los trasgos que entraron al Bosque Negro huyendo de la Batalla de los Cinco Ejércitos se toparon con el arroyo fluyendo por el lindero junto a las tierras septentrionales de Valle. Y es que son los conjuros del Rey Elfo los que crean el Arroyo Encantado, que se encuentra (en su mayor parte) bajo su control: si así lo desea puede hacer que fluya por cualquier zona de las que están bajo su dominio, ordenarle que se encoja hasta no ser más que un hilo de agua, o que aumente su cauce hasta convertirse en un torrente desbocado. Gracias a él, muchos orcos que han intentado entrar en el Reino del Bosque se han vuelto tontos, ciegos y mojados.
El Arroyo Encantado es obstinado y caprichoso, y no siempre obedece las órdenes de su amo. Acostumbra a fluir por sus cauces habituales, pero a veces se desvía y deja tras de sí un lecho seco. A pesar de todo, no puede abandonar las fronteras del Bosque Negro, ni tampoco cruzar el Camino Viejo del Bosque.
Durante el viaje de la Compañía Errante en Donde los ríos llevan oro, Baldor cayó en el Arroyo Encantado sin darse cuenta.