Los kuo-toas tienen un cuerpo humanoide y viscoso, y la cabeza de un pez con grandes ojos. Según ellos, otrora eran los amos y señores de mundos enteros, con imperios que abarcaban tanto la tierra como las aguas y contaban con la bendición de dioses marinos. Los kuo-toas no saben qué desastre acabó con su gloriosa civilización, pero los elfos, los humanos, los azotamentes y los dioses de los kuo-toas son los principales culpables. Tras abandonar las tierras y mares de la superficie, los kuo-toas huyeron a fosas cavernosas y mares de la Infraoscuridad. En estos reinos ocultos, se amargan por todo aquello que han perdido y olvidado, y urden planes para vengarse por afrentas que tal vez ni siquiera ocurriesen.
Los kuo-toas odian tanto a civilizaciones de la superficie como de la Infraoscuridad, pues consideran ser víctimas de menosprecios ancestrales y conspiraciones actuales. Estos seres llevan a cabo elaborados planes para hacerse con el poder, para lo que suelen secuestrar gente con el objetivo de descubrir sus secretos o hacer dudosos sacrificios a dioses extraños. Para conseguirlo, intentan capturar vivas a sus víctimas empleando redes o armas atípicas. Entre los objetivos habituales de sus emboscadas y estratagemas se encuentran drows, enanos y gnomos que habitan en la Infraoscuridad, así como criaturas de comunidades de la superficie situadas cerca de pasadizos subterráneos.
Los kuo-toas suelen adorar a depravados manipuladores como los aboleths o los krakens, pues creen que estas poderosas criaturas son avatares de sus deidades o incluso dioses por derecho propio. Los kuo-toas pueden aliarse temporalmente con otras criaturas malvadas, pero estas alianzas cambian en cuanto los dirigentes kuo-toas interpretan los presagios de sus impredecibles deidades.