El Coto Elemental es una vasta extensión salvaje en las afueras de Phlegethos, un coto de caza privado gobernado por el infame Barón Kordichai. Esta región incandescente y quebrada parece existir fuera del tiempo, donde los ríos de lava cortan la tierra como arterias al rojo vivo y la ceniza forma nubes perpetuas sobre un cielo abrasador.
Es un lugar sin leyes, donde la única regla es la caza. Criaturas únicas y torturadas vagan por el paisaje volcánico, muchas de ellas invocadas, modificadas o capturadas por el propio Kordichai, quien se deleita en observar su sufrimiento, evolución o extinción. Fénix renacidos, salamandras ígneas, seres errantes de odio fundido, etc. Todo se convierte en presa o cazador, y todo es parte del juego.
Aunque no está rodeado por muros ni sellado por barreras visibles, el Coto está encerrado por pactos. Participar en sus cacerías es tan difícil como sobrevivirlas, y muy pocos lo han hecho sin deber algo a Kordichai. Las gondolas flotantes no lo cruzan sin permiso, y los diablos de otras capas raramente se atreven a intervenir.
Kordichai se presenta como un anfitrión generoso, pero su cortesía es tan punzante como sus colmillos. Ofrece hospitalidad a los forasteros con una sonrisa, pero cada palabra encierra condiciones, cada trato un precio. Aquellos lo bastante osados o desesperados como para negociar con él pueden obtener el derecho a cazar en sus dominios... o ser cazados.