El Signo de los Brazos de la Saga es una posada célebre de Malbolge, levantada cerca de un cruce de túneles y caminos sobre una estructura hecha con huesos, carne endurecida y otros restos de Malagard, la antigua archidiablesa de la capa. Uno de sus brazos desmembrados sirve como macabro marcador del lugar. Desde fuera parece una parada para viajeros infernales, mercaderes y emisarios, pero su reputación va mucho más allá de la simple hospitalidad: es un lugar donde todo tiene precio, y rara vez se paga en moneda corriente.
La posada está regentada por un aquelarre de tres sagas de gran poder. En los niveles superiores se ofrece refugio, comida y trato a quienes pueden pagar con sangre, carne, servicios o corrupción. Sus salas están impregnadas de calor, hedor y una sensación constante de materia viva mal curada. La cocina transforma ingredientes imposibles mediante alquimia profana, y no todos los huéspedes tienen claro de dónde procede lo que se sirve. En Malbolge se la considera un lugar útil, pero no seguro.
Bajo la posada se extienden los verdaderos dominios del aquelarre: talleres, corrales y cámaras de trabajo donde las sagas moldean monstruosidades vivientes a partir de restos, injertos y carne infernal. Allí Irabella, Malecki y Anacreda aceptan encargos de clientes poderosos de todo los Infiernos, fabricando bestias de guerra, horrores alados y otras creaciones a medida. Por ello, El Signo de los Brazos de la Saga no es solo una posada, sino también uno de los centros de manufactura biológica más conocidos de la capa, temido tanto por lo que ofrece como por el destino de quienes no pueden pagar sus deudas.