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Imperio Gigante

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El poderoso imperio que dominó el continente de Xen’drik durante gran parte de la Primera Guerra. Estaba compuesto por múltiples sociedades aliadas de gigantes de distintas razas que alcanzaron un desarrollo tecnológico, mágico y cultural que no se ha conseguido igualar desde entonces por ninguna otra civilización. Durante los 90.000 años en los que dominó Xen'drik, el Imperio se convirtió en una de las mayores potencias de Eberron junto con los dragones y los celestiales y sus aportaciones a la Primera Guerra fueron determinantes para la derrota de los demonios. Sin embargo tras la guerra, los carácteres despóticos del sistema de gobierno gigante, así como su ambición por extenderse en Eberron y sus tácticas militares brutales adoptadas durante el conflicto, les hicieron ganarse el despreció de los dragones que les atacaron en una guerra apodada "La Sentencia Dracónica", dividiendo y eventualmente colapsando su civilización.

La influencia del Imperio fue tal que su creación y eventual caída marcaron el inicio y el final de una era entera, además de dejar su huella de manera directa e indirecta en la cultura, tecnología y magia de casi todas las civilizaciones de Eberron.

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Historia

La formación del Imperio Gigante ha sido muy estudiada a lo largo de la historia. Gracias a la gran cantidad de registros oficiales y textos que los gigantes dejaron, se conocen muchos detalles sobre su origen, pero para hablar propiamente de la creación del Imperio es necesario mencionar antes al dragón Ourelonastrix y el origen de la magia.

Por lo que se ha podido descubrir, 20.000 años antes de la creación del imperio como tal, un dragón llamado Ourelonastrix hizo contacto con las tribus de gigantes de Xen'drik y les enseñó la bases de la entonación, que luego adaptaron para crear las primeras fórmulas mágicas. Este evento está rodeado de misterio y misticismo. Para empezar, no se conoce el origen concreto de Ourelonastrix, ni se a vuelto a encontrar su nombre en ningún textos dracónicos o gigantes que no hicieran referencia a este acontecimiento. Esto hace pensar que quizás Ourelonastrix no existió realmente y su nombre es simplemente el pseudónimo de los distintos dragones que enseñaron magia a los gigantes. Esta teoría es apoyada por el hecho de que el nombre de Ourelonastrix parece haber dado lugar al de "Aureon", el Soberano o dios del conocimiento en algunas fes modernas. De hecho, algunos creyentes y textos sagrados justifican este evento afirmando que Ourelonastrix era un enviado de Aureon o incluso el propio soberano disfrazado. Una teoría más probable es que Ourelonastrix fuera un enviado de los dragones o un dragón independiente, que enseñó magia a los hijos de Eberron en un intento de conseguir su apoyo en la Primera Guerra o darles una oportunidad para defenderse de los demonios por sí mismos.

Independientemente de los detalles, es un hecho que los dragones enseñaron magia a los gigantes. Fue gracias a la magia que estas pequeñas tribus fueron capaces de aumentar sus números, así como su poder militar y tecnología hasta el punto en el fueron capaces de oponerse directamente a los batallones de Khyber. El imperio propiamente dicho tiene sus orígenes en una serie de clanes y tribus gigantes de Xen'drik que se aliaron para enfrentarse al ejercito del Señor Demoníaco conocido como "La Cicatriz que Perdura". Tras su victoria, su alianza se expandió a otras tribus cercanas y eventualmente formaron una civilización que simplemente no tuvo rival en el continente. Por supuesto, la amenaza de los demonios era constante, pero gracias al su magia y fuerza física, los gigantes no encontraron mucha oposición por parte de otras razas de Eberron, que conquistaron y esclavizaron hasta tomar control absoluto del continente. Luego, dirigieron su atención a la Primera Guerra y los demonios. Por su parte, los celestiales no tenían interés en conflictos terrenales que no estuvieran relacionados con la derrota de los demonios, así que no se interpusieron en la expansión del Imperio. Los dragones por otro lado, tenían sus propias dudas y temores sobre la ambición de los gigantes, pero con su atención dirigida completamente a la guerra no podían sino aceptar toda la ayuda que pudiera tomar.

Esta alianza de dragones, ángeles y gigantes batalló contra los ejércitos infernales durante miles de siglos. Hasta que alrededor del -18.000 YK el conflicto alcanzó un punto muerto, un periodo de estancamiento donde ninguno de los dos bandos era capaz de conseguir victorias significativas contra el otro. Sin embargo, los Señores Demoníacos tenían la ventaja de su inmortalidad, sabían que solo tenían que seguir presionando y esperar, y eventualmente encontrarían su oportunidad. Para evitar este futuro, Wolmarang, el último señor de los gigantes, y su séquito divisaron un plan para acabar con la amenaza de los demonios.

El plan tenia tres partes:

  1. Sellar el alma de los Señores Demoníacos con un hechizo lo suficientemente poderoso, para evitar que vuelvan a su dominio a regenerarse.
  2. Destruir el cuerpo físico de los Señores Demoníacos para liberar sus almas.
  3. Contener las almas de los Señores Demoníacos y vigilar sus prisiones para evitar que volvieran a escapar.

Siguiendo este plan la alianza de Eberron lanzó un último ataque contra las legiones infernales en las que consiguieron todos sus objetivos. Los Coualts sacrificaron sus vidas para crear la Llama Plateada, sellando las almas de los Señores. Los dragones y los gigantes lucharon para destruir todos sus cuerpos en una batalla sin precedentes, en la que se dice que los gigantes usaron un artefacto mágico para lanzar una luna contra los demonios. Finalmente, una vez la pelea fue vencida, usaron los Tala E'Seska para encerrar las almas de sus enemigos.

Desgraciadamente para los gigantes, poco antes de este asalto final, el El General de Elicranas provocó un gran incendio que abrasó la mitad de su capital, la ciudad de Ker Marquan, como un acto de rebelión contra sus amos. La ciudad debilitada no sobrevivió a la batalla final, en la que perecieron tanto los Señores Gigante como sus súbditos, ni si quiera el palacio de la ciudad quedo en pie.

A pesar del éxito del plan, la destrucción de las cabezas de gobierno durante el ataque y la pérdida de su capital fue un golpe muy duro para el Imperio. Todo esto, sumado a las rebeliones élficas y la Maldición del Viajero, causó un caos absoluto en Xen'drik. Y antes de que pudieran recuperarse o tomar control de la situación, los dragones les juzgaron y condenaron por su ambición desmesurada, su abuso y esclavitud de otras razas, pero sobretodo, por el crimen de usar la magia que les enseñaron para hacer algo tan irresponsable y peligroso como derribar una luna. Los dragones temían que si no hacían algo, los gigantes se convertirían en la siguiente gran amenaza para Eberron, así que destruyeron las fortalezas que quedaron en pie en Xen'drik, quemaron sus bibliotecas e hicieron olvidar a sus sabios los secretos de la magia. Tras esto, la civilización gigante sufrió una regresión al sistema tribal barbárico que nos encontramos hoy en día en Xen'drik y la mayoría de razas oprimidas por el imperio escaparon del continente en el llamado "Éxodo de los Cautivos".

En la actualidad, los gigantes conservan poca de la gloria de sus antepasados, carecen de su fuerza, su organización y sus conocimientos mágicos. Y sin poder escapar del continente debido a la Maldición del Viajero, los gigantes vagan por las ruinas de su imperio haciendo lo que pueden para sobrevivir a los monstruos, las tribus drow y los colonos extranjeros.

Sociedad

La sociedad y cultura gigante ha sido una de las más ricas y avanzadas de toda la historia de Eberron. Esta basada una ideología muy pragmática y ordenada. Los gigantes tomaban la estratificación de la sociedad y el conflicto entre clases como un hecho inevitable, por eso en vez de luchar por la igualdad, su objetivo era crear un entorno adecuado y justo para cada uno de los estamentos sociales y asignar adecuadamente cada individuo a uno de ellos. De esta manera, en el reino gigante ideal cada individuo ocuparía un puesto en la gran maquinaria de la sociedad, una profesión afín a su personalidad y capacidades, que les proporcionaría la satisfacción personal al sentirse como un miembro útil, capaz, integrado y necesario del colectivo. Los gigantes dedicaron grandes esfuerzos a proteger este equilibrio y crearon grandes instituciones oficiales que actuaban al margen del gobierno, cuyo objetivo era elegir y criar a la siguiente generación de lideres militares y políticos. El acceso a estas academias era tremendamente difícil, solo los descendientes de grandes pensadores, políticos respetados y los mejores soldados y generales eran aceptados. Solo se hacían excepciones para individuos excepcionales que hubieran aportado al desarrollo de imperio de manera extraordinaria. De manera similar, los oficios comunes también se heredaban y asignaban a los descendientes de las mismas familias, de nuevo, solo en algunas ocasiones se permitía a un trabajador alterar su oficio tradicional.

El gobierno del Imperio estaba compuesto por una alianza de doces señores, cada uno representando a una de las tribus originales que formó el imperio. Cada uno estaba encargado de dirigir un territorio concreto y a todos los ciudadanos que se encontraran en él. Cada señor tenia un dominio absoluto sobre su territorio y sus súbditos y era libre de imponer las leyes y medidas que quisiera siempre que no entraran en conflicto con la del imperio o el resto de Señores. De entre todos los señores, uno de ellos era establecido con el titulo de "Señor de los Gigantes" este actuaria básicamente como su emperador, pudiendo imponer su voluntad a la del resto de señores. Si en algún momento uno de los señores traicionaba los valores del imperio y comenzaba a actuar para su beneficio personal sobre el de sus súbditos el resto de señores tenían la jurisdicción de retirarle de su puesto, de la misma manera, los señores podrían destituir al señor de los gigantes si alguna vez fuera necesario.

En la práctica, los estamentos sociales del imperio se convirtieron en rígidas divisiones sociales, casi imposibles de romper o traspasar. Esto provocaba que en muchas ocasiones individuos nacidos en estamentos más desafortunados o poco apropiados para sus habilidades no tuvieran prácticamente ninguna oportunidad de mejorar sus oportunidades o incluso cambiar de oficio, siendo el ejemplo más claro el de los esclavos, el estamento más bajo de la sociedad gigante.

A pesar de todas estas rígidas medidas y los caracteres despóticos de su gobierno, el estándar de vida en la sociedad gigante era bastante bueno, al menos si eras capaz de cumplir adecuadamente tu función en la sociedad. Todos los ciudadanos disfrutaban de derechos, un sueldo justo, días de descanso y seguros sociales, incluso contaban con una jubilación. Los ancianos también eran venerados en su cultura, se les consideraba individuos sabios y trabajadores que ya habían aportado todo lo que debían al imperio y se merecían un descanso por su labor en sus últimos años. Incluso los esclavos del imperio contaban con ciertas libertades y derechos para su protección. Su concepto de esclavitud era muy distinto del actual, para los gigantes un esclavo era más cercano al de una herramienta del imperio, un individuo creado (en algunos casos como el de los elfos de manera literal) para aportar a la sociedad, de cierta manera todos los ciudadanos eran esclavos, lo único que diferenciaba a los elfos de los gigantes era la función que cumplían. Aun así, los elfos eran permitidos tener asentamientos, familias y posesiones propias, también tenían oportunidades para aumentar su posición social, principalmente a través de un servicio militar conocido como "Elicranas" (Literalmente "armas" en gigante).

Su cultura también tenia una gran variedad artística, con grandes obras que aprovechaban sus avances mágicos para realzar los aspectos de la obra e incrementar el efecto que provocaban en sus observadores. Destacan especialmente sus tallas en roca, siluetas animadas con magia que narran historias, fabulas o leyendas.

Tecnología

La tecnología gigante estaba principalmente basada en la magia de los dragones, dominaron prácticamente todos los ámbitos de la misma, creando algunos de los hechizos y artefactos más grandes y poderosos de la historia. Los secretos para la utilización de muchos de estos, así como la mayoría de las técnicas que utilizaban para su creación se perdieron tras la Sentencia Dracónica. A pesar de esto, muchos de los magos y escritos del imperio sobrevivieron a la criba de los dragones y se extendieron por el mundo, proporcionando las bases de la magia en las que se basan las tradiciones arcanas del resto de civilizaciones actuales de Eberron.

Si creemos las historias, su magia era lo suficientemente potente como para derribar la mítica décimo tercera luna de Eberron, sin embargo la escasez de registros pertenecientes a las últimas etapas del imperio hace difícil saber si este hecho es real o no. Como mínimo, el antiguo calendario gigante de trece meses parece apuntar a ello.

Los gigantes también presentaron un interés especial en la modificación de otras razas a través de la magia para crear súbditos capaces de cumplir ciertas funciones en su sociedad. El ejemplo más claro de esto son los elfos, que fueron creados a partir de décadas de experimentos mágicos y crianza de elandrin. Pero no son el único caso, los firbolg y los drows también tienen el mismo origen. Los secretos para la creación de estas criaturas o la motivación que llevó a los gigantes a investigarla se ha perdido a la historia, sin embargo algunos teorizan que quizás los gigantes no solo pretendían crear una utopía, sino que también aspiraban a la perfección física y buscaban manera de mejorar a las razas de Eberron usando criaturas de otros planos para erradicar necesidades físicas como el sueño, el hambre o el envejecimiento.

En la actualidad, es común que aventureros y empresas como la Casa Cannith exploren las recónditas ruinas gigantes de Xen'drik para desenmascarar los artefactos y misterios que aun se ocultan en ellas, ya sea por su valor monetario o porque podrían suponer un avance sin precedentes en el entendimiento y el uso de la magia.