Es la tarde tras la expedición a la cripta decadente. Karim deja a sus compañeros ayudando en la construcción de un ambulatorio, intranquilo por el encuentro con otros ex-caballeros. Pasa a comprar para preparar el asalto al almacén y, en un impulso, incluye una armadura de cuero.
Esta noche no la pasará en la ciudad podrida de Umbramar, decide, y comienza un viaje a pie hacia la Unknown. Su orden de caballeros fue fundada mediante un pacto con un Ifrit y, por extensión, con los elementos mismos. ¿En qué broma se han convertido? Bajan la cabeza, aún cuando les dejan claro que sus vidas no valen nada.
Alcanza el templo, ahora abandonado, al caer el sol. Monta su pequeño campamento con precisión, la disciplina que le inculcaron todavía fresca en su mente. Deja su arma, su escudo y sus pertenencias en el campamento para adentrarse en el templo.
En la sala principal se posiciona bajo una inscripción que lee:
"Bienvenido vivo
deja aquí un soplo de tu fuerza para que los muertos reposen
y el Vacío no camine entre nosotros"
Incapaz de dejar todo un legado ir, deshace las ataduras de su cota de malla una a una y la abandona bajo la inscripción. De entre ellas saca una pequeña libreta. Continúa hacia su objetivo.
En la sala del altar se libera de su última defensa, canalizando su magia de juramento dentro del templo. Lo que va a hacer no será presenciado por otro poder que no sea él y los elementos que dieron forma al mundo. Se mueve, indefenso, hacia la sala donde le espera un portal inerte.
En este templo profanado por ilusos que pretenden pisotear a fuerzas mayores que ellos, se arrodilla ante el portal.
"Se os ha usado, controlado, apaciguado y desvirtuado. Hace años mi gente hizo un juramento a cambio de poder, vengo a informar de que esa promesa ha muerto de vieja. Vengo con nada más que mi piel y mi fuego, para ofrecer mi determinación. Si esta tierra decide apoyarme, este es el futuro por el que lucharé."
Leyendo entre sus notas, escritas y reescritas, palabras superpuestas desde que abandonó su deber, pronuncia su juramento:
· Defenderé a los poderes que dan forma al mundo de aquellos que pretenden domarlos.
· Me alzaré con nobleza y poder, sin doblegarme ante fuerzas mundanas.
· Llevaré a Umbramar a un mejor futuro, aunque requiera consumirla en llamas.
En paz con su decisión, pasa la noche a la intemperie, sin el peso de la ciudad, la muerte o el metal sobre sus hombros.