ZONA OCCIDENTAL DEL ANDUIN

A primera vista, las verdes praderas de los Valles Superiores Occidentales parecen apacibles y exuberantes, con fríos arroyos de montaña que fluyen plácidamente sobre prados suaves y delicados. A cada paso que dé, al viajero se le ofrecerán nuevas vistas, como si viera por primera vez esta tierra, o como si hubiera vuelto atrás en el tiempo, a la época en la que el mundo era joven y Arda aún estaba sin explorar. Pero lo cierto es que, en la lengua de los Valles del Anduin, esta región es conocida como Sceadudene, el Valle de la Sombra…

El límite septentrional del territorio lo marca el río Langwell, mientras que al oeste se encuentran las Montañas Nubladas, el Anduin al este, y al sur el río del Torrente, que procede de las montañas y se precipita por las Unknown. Una vez pasadas las cataratas, el río del Torrente aumenta su cauce con las aguas de otro arroyo que, en ocasiones, recibe el nombre de río de la Serpiente.

La mayor parte de los valles está cubierta de verde hierba y de brezos, punteados aquí y allá por algún que otro matorral disperso. Aun así, la marcha de un viajero puede resultar sorprendentemente ardua en determinados lugares, pues hay muchos agujeros a medio tapar, piedras irregulares, raíces, y desniveles repentinos, lo que dificulta el viaje.

Las colinas de la zona occidental son abruptas y aparentemente infranqueables, y en algunos puntos hay precipicios casi verticales que se elevan desde las verdes planicies, como si fueran grandes olas de piedra que fueran a romper sobre las cabezas de los viajeros. El mayor de todos esos precipicios, el Muro de Fram, recorre más de 8 km sin una fisura sobre su superficie, y se dice que es imposible escalarlo.

La zona meridional de la región, por la que transcurre el río del Torrente, es una zona densamente arbolada, con bosques de pinos grises que se extienden desde el Anduin hasta las colinas que se levantan a los pies de las montañas. Estos bosques meridionales reciben el nombre de Wyrmholt en algunos viejos mapas, pero en la lengua común son denominados como los bosques del Torrente.

Se trata de una tierra salvaje e inexplorada y, aparte una zona con algún que otro asentamiento al noroeste, no hay ningún tipo de población o camino en toda la región. Son tierras vírgenes, tan indomables y peligrosas ahora como lo fueran en el alba de los tiempos.

ZONA ORIENTAL DEL ANDUIN

La región oriental del Anduin blanco es una llanura sombría de suelo rocoso salpicada de matorrales, por lo que no cuenta con demasiados campos de cultivo. Antaño esta era la frontera oriental de la tierra de los éothéod, y la llamaban la Marca del Este, y aunque por entonces la región estaba dominada por el bosque, el pueblo de los caballos necesitaba madera para construir sus casas, y sus hachas despejaron parte del Bosque Negro de forma muy parecida a lo que hicieron sus antepasados en la Ensenada Este.

Al norte de la región, los árboles desaparecen y los valles del Anduin se abren hacia los estrechos, a la sombra de las Montañas Grises. Nadie vive en la zona, ni siquiera cerca del lindero del bosque pues allí la oscuridad es más temible: el Bosque Negro Septentrional es un laberinto de árboles lleno de peligros y monstruos, y lo más aconsejable es temer la sombra del bosque. De esa forma, los únicos viajeros que se atreven a caminar por la región son los taciturnos enanos, y algunos viajeros que la atraviesan lo más rápido que pueden hacia el oeste, desde Esgaroth y Valle.

Por el contrario, las orillas del río y los valles meridionales son mucho más fértiles y acogedores, y allí habitan los fuertes hombres del norte de la casa de Viglund. Aquí la tierra es tortuosa y sinuosa como una serpiente, con multitud de valles de laderas abruptas, divididos por angostos precipicios pedregosos. En determinados lugares se alzan desde el suelo altas columnas de roca que, según los viglúndidas, fueron obra de los gigantes que antaño vivían en esta tierra.

Fauna y flora de la región

Fauna y flora (zona occidental del Anduin).

Un viajero que atraviese los Valles Superiores Occidentales podrá contemplar algunos animales de la zona, como muflones, cabras salvajes, zorros, y lobos. En las zonas boscosas se pueden encontrar también ciervos y jabalíes, mientras que en las faldas de las montañas habitan los osos. De noche hacen su aparición enormes bandadas de murciélagos que salen para cazar insectos en los arroyos de la región.

Por desgracia, los lobos del Yermo y los huargos son también muy habituales en la zona, y hay grandes manadas que bajan del norte en busca de presas, ya tengan cuatro patas o tan solo dos. En los bosques y colinas que hay junto al río del Torrente se oculta una peligrosa especie de grandes lagartos, malhumorados y agresivos, que los elfos llaman sarnlug o basiliscos. Los elfos dan por hecho que fue el Enemigo quien creó hace ya mucho tiempo a estos monstruos, que luego liberó en las montañas para impedir el viaje de los elfos al oeste. Las leyendas beórnidas sostienen que un basilisco puede matar con una simple mirada, un rumor que todavía no ha confirmado o desmentido ningún cazador.

Fauna y flora (zona oriental del Anduin).

La zona septentrional y oriental de la región está plagada de criaturas peligrosas, como lobos del Yermo y huargos, aunque también es posible encontrarse con animales extraviados del bosque Negro, como jabalíes u osos, que en ocasiones se internan en las tierras de cultivo de los viglúndidas sin que estos puedan evitarlo. En los linderos del bosque anidan bandadas de cuervos negros y otras aves, especialmente en las cercanías de la Puerta del Bosque. Las orillas orientales del Gran Río son además el hogar de gran cantidad de serpientes venenosas, que se refugian bajo las rocas y se alimentan de insectos y pequeños animales.

Habitantes de la región

Habitantes (zona occidental del Anduin).

Los valles que hay al noreste de la región, junto a las orillas del Anduin, son el hogar de un grupo de granjeros y campesinos que se aferran con firmeza a su independencia. Descienden de los hombres del norte y son muy parecidos a los beórnidas, pero no tienen señores que les gobiernen: cada familia tiene su propia granja, que en algunos casos está fortificada, y rara vez tienen trato con sus vecinos, y mucho menos con extraños.

Al parecer, algunos de ellos han conseguido fraternizar con un pequeño grupo de troles de piedra a los que regalan ovejas, herramientas sencillas, y algo de ropa. Gracias a ello, algunas noches es posible observar a dichos monstruos labrando los campos con un arado, desarraigando árboles pequeños, quebrando grandes rocas, e incluso obedeciendo las órdenes directas de un granjero (siempre que utilice palabras simples de la lengua común). Aunque este contacto con los granjeros ha mejorado bastante su actitud y su carácter, los troles siguen siendo troles, y cualquier intruso que moleste a sus ‘patrones’ quizás lo aprenda por las malas.

La región no se encuentra muy lejos del Nido de Águilas, por lo que no es raro divisar a estas gigantescas aves sobrevolando la zona. Las águilas cazan huargos y otras criaturas del Enemigo, pero también roban ovejas y ganado a los granjeros, por lo que no están muy bien vistas en los valles septentrionales.

Habitantes (zona oriental del Anduin).

Las gentes que habitan en la Marca del Este, en los valles meridionales de la región o junto al lindero del  Bosque Negro, están emparentadas con los granjeros de los Valles Superiores Occidentales, pero son un pueblo más cohesionado, unidos bajo el mandado de un cacique, Viglund. Aunque talan la madera que necesitan del Bosque Negro, no son como los Hombres del Bosque, y sólo los más valientes de entre ellos se atreven a vivir bajo su sombra. La mayoría habita en granjas fortificadas sobre las colinas, en las que conviven hasta tres o cuatro familias.

Aunque no todos los viglúndidas obedecen las órdenes de Viglund, quienes no lo hacen terminan por ser excluidos y declarados enemigos. Viglund se convirtió en cacique de estas gentes en los oscuros años anteriores a la Batalla de los Cinco Ejércitos, cuando los trasgos hostigaban sin cesar la región, y el poder del Nigromante aumentaba día a día. En la actualidad, controla el territorio usando el miedo y la fuerza de las armas, pues su ejército cuenta con los mejores guerreros de toda la Marca del Este, que apoyan sin dudar su cruel reinado.

La esclavitud es habitual entre las gentes de la Marca del Este. En la antigüedad era habitual entre los nórdicos esclavizar a los criminales y, aunque la práctica terminó por desaparecer debido a la influencia de Gondor, en las últimas décadas ha resurgido otra vez en los Valles del Anduin. Los esclavos de la Marca del Este trabajan los campos o sirven en las casas de sus amos, y tienen muy diversas procedencias: granjeros libres, montañeses del otro lado del río, beórnidas, bandidos capturados, e incluso gente de su propio pueblo.

En la franja de tierra que separa el territorio de los viglúndidas y el de los Beórnidas, cerca de la Puerta del Bosque, viven granjeros libres y silvicultores, atrapados en la rivalidad que existe entre los súbditos de Viglund y los seguidores de Beorn , una enemistad que con el tiempo solo ha hecho que empeorar. Los viglúndidas codician las tierras de los beórnidas, y estos no olvidan que sus parientes fueron esclavizados por saqueadores del norte.

A menudo pasan por la zona enanos procedentes de Erebor y de las Colinas de Hierro, camino de sus minas en Eriador. Atraviesan los yermos al norte del Bosque Negro y luego siguen el río hacia el sur hasta el Viejo Vado, y aunque llegado el momento pueden comerciar con los viglúndidas, no confían en ellos, y el sentimiento es recíproco.